EN LA BATALLA DE LAS FLORES

«Sé de quien ha dejado un soneto sin el terceto último, por ir a averiguar en la Bolsa un asunto de tanto por ciento»
-Rubén Darío

domingo

Fotos de Benetton, del shoc al shop

Hacía ya varios meses que la empresa Benetton no ocupaba portadas con sus controversiales publicidades, pero la sorpresa llegó con esas fotos ya de todos vistas de la campaña "Unhate" (no detestación) donde salen besándose el Papa con un imam, la emperatriz alemana y su servidor Sarko, el mandamás norkoreano y su homólogo del sur así como otras star del tinglado político.

Las reacciones ya las esperábamos, el Papa estuvo a punto de sacar a la legión suiza con las lanzas en ristre, el mandamás gringo sin duda pensaría en algún comando helicoportado, y Sarko tendría la tentación humanitaria de levantar en vuelo otra vez sus "Rafales" con misiles inteligentes, todos con la idea de pulverizar la sede de Benetton.

Pero Benetton no tenía ni un pelo de mártir y mandó a quitar rapidito los carteles de la ira, antes del diluvio de... demandas.

Lo curioso de las reacciones es que hasta el mismo Oliveiro Toscani -artifice de anteriores fotos polémicas para la pub de Benetton-, tuvo algo que decir y no precisamente en la línea libertaria, sino para decir que tales fotos (las de los besos) le parecían vulgares.

Quienes se lo tomaron con humor fueron los israelíes que no pararon de reír por la broma en la que aparecía su primer ministro besándose con el mandamás palestino. Hecho -el humor-, que mostró un significativo consenso de tolerancia, libertad de expresión y la justa mirada -ni más ni menos-, a una simple publicidad comercial.

Que haya sido de buena o mala calidad el "fotomontaje", esta campaña de Benetton dejó claro -a juzgar por la intolerancia de sus altezas primermundistas- que la democracia europea es una famélica caricatura o una impostura susceptible a palidecer al menor atisbo que cuestione su contradictorio pensamiento único, y que sus políticos no están a la altura de asumir la libertad de expresión en todas sus dimensiones. (Así lo ha demostrado también una prensa cada vez más rentada al stablishment y la verdad única).

Hay que reconocer el hecho que Benetton no ha renunciado a mostrar la "condición humana", por muy fea que le parezca a esa sociedad bien pensante, que no quiere darse cuenta de los horribles o espantosos efectos colaterales que provoca con su corrección política.

"Unhate", no detestation. Tolerancia: Ha sido un mensaje oportuno cuando todos los días se miran a unos arrogantes gobernantes del mundo empeñados en "detestarse" con todos sus hígados abiertos, o cuando no enfrascados en venderse los bonos de la deuda soberana.

Yo me hago eco de las palabras de Luciano Benetton: "La publicidad no está hecha para vender más. Si no se trata de una publicidad institucional realizada para comunicar los valores de la empresa". Y claro, Benetton vende 150 000 000 de prendas de vestir al año.