Para muchos y “calificados” observadores económicos lo que ocurre entre las carpas de los “ocupas” de Wall Street es sólo la muestra del manifiesto objetivo de buscar un culpable al caos en que los demócratas se han convertido la economía estadounidense. Pero como no se puede seguir echando culpas al antiguo presidente, el fácil blanco sustituto se dirige a los grandes bancos. Para aderezar más el carnaval los mismos “ocupas” han puesto un adjetivo en sus pancartas, y otra vez aparece el chivo expiatorio de siempre.
No es para menos, el caos económico asusta al mirar en el observador económico que el desempleo acumula 14 millones de desempleados, y que la deuda estadounidense llega a los 15 000000000000$ , ó sea 15 trillones de dólares, cifra equivalente a la suma de la deuda de 41 mandatos desde George Washington a G.W.Bush.
Lo llamativo en toda la argumentación y la culpa es que el PIB tuvo una caída del 4.5% del primer trimestre de 2011 al 1.3% en el segundo trimestre de 2011. Un dato a considerar para cualquier juicio definitivo, sobre todo cuando comience la campaña electoral.
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