Inexplicables y hasta insultantes objetos son expuestos como obras de arte en bienales, ferias y salones.
Absurdos intrincados o laberínticos abstractos de manchas o simplemente el vacío.
Arte contemporáneo, estética conceptual o simple arte de la calle o si se quiere mal llamado underground abren la puerta a cuerpos mutilados, representación de víctimas sangrantes, escenas de violencia.
La justificación de galeristas y autores insiste en la libertad artística o bien en la representación de la realidad, pero de fondo las lumbreras que quieren sorprender al público con la transgresión no dudan en vociferar su hastío hacia lo que ellos llaman "la sociedad" o "el sistema".
Son de sobra conocidos los antecedentes de esta tendencia que se recicla del conceptualismo a el arte contemporáneo -y que tardíamente hace boom en la periferia, los países del Este, China y América Latina, donde creen haber descubierto el hielo-, pero aquí nos interesa señalar el pesimismo, mal gusto y sin sentido que llevan tales propuestas:
¿Acaso remover el hastío del hastío no es una redundancia de la repugnancia?
El caso se aplica para algunos irrascibles literatos posmodernos y existencialistas, incluidos algunos nóbeles cuya iracundia les lleva a la descortesía de no presentarse a recibir "el premio" que rechazan, y sin embargo con desfachatez muy bien envían un emisario a recoger el millonario cheque.
Para cualquier extravagante de la farsa es fácil subirse al tren de los cascarrabias, pintar manchas, instalar antropomorfos, hacer esculturas con estiércol o escribir caca de vaca por encargo.
El genuino artista contestatario critica y protesta... pero además en su obra de arte: propone una vía de escape del hastío, porque, sobre todo y antes que nada cree que otro mundo mejor es posible.
Fechas montaje exposición stuckista en Bcn
Hace 5 días

